Los países que han alcanzado un sólido desarrollo económico lo han logrado por su organización política, la cual se basa en la participación democrática de la sociedad. Esta participación ha permitido que la voluntad y los intereses populares se reflejen en los proyectos de gobierno, los cuales se han encaminado a satisfacer las demandas de los ciudadanos, propiciando a la vez un crecimiento económico y una distribución equitativa del ingreso y la riqueza.
Donde se ha creado estructuras cerradas de poder, la democracia ha sido abolida o reducida a su mínima expresión y la voluntad popular no ha sido escuchada, el desarrollo económico se ha estancado.
Una de la causa principal por la que estalló la revolución francesa fue la situación de miseria en que vivía la gran mayoría de la población, provocada por la excesiva concentración de la riqueza en mano de la nobleza real.
Es claro, pues, que el mejoramiento en las condiciones de vida de la población de un país sólo es posible en la medida que esa población pueda influir en la política económica que establece un gobierno, y esto sólo es posible si hay democracia.
Esto significa que la condición necesaria para el desarrollo económico es la existencia de la democracia, si por democracia entendemos no sólo el respeto al voto popular, sino también la existencia de los canales necesarios para que la sociedad se exprese y sea escuchada, para que participe activamente en la conducción de los destinos del país, de tal forma que la política del gobierno sea el reflejo de la voluntad de la mayoría de un país.
La República Dominicana ha avanzado significativamente en lo que respecta a la democracia y el desarrollo económico.
Sin democracia no hay desarrollo económico. Si la voluntad popular no se expresa en las acciones de gobierno, no hay democracia ni desarrollo.
Por: Andy Durán Peralta
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